Texto más grande Más pequeño texto

Cursillos de Cristiandad > Reseña histórica > II. El viraje del 7 de Enero de 1949

San Pablo, declarado Patrono del MCC

Saint-Paul, statue au Vatican53.      Antes de abordar la tercera parte de este trabajo, pienso que es conveniente contarles cómo San Pablo fue designado oficialmente Patrono de nuestro Movimiento. Esta corta historia fue escrita por el mismo Don Sebastián Gayá. (Su texto va de los # 54 a 59).

En el principio

54.       Debo confesar, sinceramente, que los que la Providencia había escogido para emprender la gran aventura de los Cursillos no pensaron nunca que el Movimiento necesitara de un patrono o protector celestial que nos sirviera de intermedio ante el Padre. El carácter eminentemente cristocéntrico del Cursillo nos ahorraba semejante preocupación. Inclusive, tal vez nos hubiera parecido un poco inconveniente ir en búsqueda de santos intermediarios, en el momento en que el candidato entraba en su "4o día", totalmente centrado en la figura de Cristo con el cual debía mantener una relación directa, inmediata, íntima y personal.

Sólo nos permitimos recurrir a la intercesión maternal de María quien ocupó, desde los primeros momentos de nuestra historia, un lugar privilegiado en la devoción cursillista. Añadir otra cosa nos hubiera parecido exceder las fronteras de lo "fundamental cristiano".

Y si nos hubieran invitado a escoger un santo protector, tal vez San Pablo no hubiera encabezado la lista... No por ignorancia del hecho que la figura del Apóstol, evangelizador de los paganos, se destacaba entre todas en el ambiente de evangelización en la cual surgía el MCC. Pero, probablemente, hubieramos pensado en agregar otras candidaturas: San Juan por ejemplo, el apóstol jóven, él de la "invencible fidelidad", como se le llamaba durante la vigilia de oración que hacíamos cada año, el 27 de Diciembre, cuando el Movimiento se dedicaba exclusivamente a los jóvenes. Y no hablo del gran Santiago, el apóstol venerado en Compostela, donde hubo la peregrinación de los 100,000 jóvenes de AC, cuya mística sirvió de baño de cultura para el nacimiento de Cursillos. Pero no son más que hipótesis. La verdad es que nadie entre los fundadores levantó la cuestión de un patrocinio para el MCC, a pesar de que se sentía la necesidad de buscar apoyos. Pues, los primeros pasos del Movimiento — como los segundos también — han sido marcados por dificultades y sufrimientos enormes. La zizaña apareció constantemente en el campo de trigo. Pero este es el sello evangélico de las obras divinas, conducidas por el Espíritu.

¿De dónde vino la idea?

55.       Tenemos que retroceder 10 o 12 años después del primer Cursillo celebrado en Enero de 1949. El MCC se había extendido en todas las diócesis de España, en gran parte de los países de América y, menos rápidamente, en ciertas partes de Europa.  A principios de los años sesenta, se crearon los secretariados nacionales; primero, en México, luego en Venezuela, y poco después en España. Es el 12 de Junio de 1962 que los obispos erigieron nuestro secretariado nacional, nombrando a Mons. Juan Hervás, primer director del secretariado y al autor de estas lineas, vice director. Entre las tareas emprendidas (como el encuentro de los asesores espirituales en Valle de los Caídos), hubo la organización de la primera Ultreya nacional que se celebró en 1963, en Tarragona. ¿Por qué en esta ciudad? Por varias razones.

Primero, 1963 era un año jubilar durante el cual la Iglesia de España conmemoraba el 19 centenario de la venida de San Pablo en este país. Y este se celebraba precisamente en Tarragona. Segundo, el obispo de esta ciudad era el cardenal Benjamin de Arriba y Castro que Mons. Hervás iba a apodar, en el transcurso de  la Ultreya, «el cardenal de San Pablo y padre de los Cursillos». Como un reconocimiento público y agradecer al cardenal el haberse levantado para defender al Movimiento afirmando alto y fuerte  «los frutos espirituales que había podido, él mismo incluso, descubrir en las personas que viven la experiencia de un Cursillo». Finalmente, el tercer motivo era la fuerza numérica de los cursillistas en esta diócesis.

¿Qué pasó en esta Ultreya nacional?

Saint Paul - mosaique56.       En su alocución, durante la Clausura, Mons. Hervás decía: «He oido decir por labios autorizados (los del Nuncio apostólico) que si San Pablo regresaba, se haría cursillista. Es demasiado honor por nuestro Movimiento, me parece, y la persona que lo dijo manifiesta tener un corazón muy grande. Pero, yo diría, humildemente, que si San Pablo regresara a caminar por los caminos de España para predicar el evangelio, los que lo seguirían con más entusiasmo serían los cursillistas». Abriendo su corazón a la esperanza, Mons. Hervás agregó:«Por ello quisiera que la autoridad competente nos concediera el patrocinio de San Pablo para nuestro Movimiento, patrocinio fuertemente deseado por él mismo que tanto amó y defendió a los Cursillos, el cardenal De Arriba y Castro». Una vez que terminaron los aplausos, se esperaba con ansia la intervención del cardenal. No sólo por su rango sino sobre todo a causa de las intervenciones brillantes que había hecho para salvar el Movimiento ante las Congregaciones romanas y aún ante el Santo Padre. En su alocución, el cardenal levantó el velo inmediatamente sobre lo que había sido un secreto bien gardado: él mismo había empezando los trámites con Roma.

El cardenal y Paulo VI

57.       Durante una audiencia con Paulo VI, el cardenal le había contado las maravillas que el Señor operaba en el mundo con los Cursillos y su deseo de colocar al apóstol Pablo en la cabeza de ese medio de evangelización. Pablo VI había escuchado atentamente y le había invitado a redactar él mismo la petición oficial. No le costó nada al cardenal acatar al deseo del Papa; pues él estaba fuertemente deslumbrado por la figura del apóstol de los Gentiles, destacada por estas fiestas de Tarragona, y estaba convencido que los Cursillos eran para mucha gente lo que había sido el camino de Damasco para Pablo. Esta comparación le vino a la mente cuando un obrero le había confesado lo siguiente: « Fue en un Cursillo que mi vida cambió, pero no son las palabras de los rollistas que operaron el milagro. Es en fracción de segundos, en el momento cuando sentí mi alma revuelta, que pregunté: ¿Quien eres, Señor? Y sentí claramente en mí: Yo soy Jesús! Entonces no pude hacer otra cosa que preguntarle: ¿Qué quieres que haga?». Este relato, recordando sin equívoco la conversión de Pablo, hizo mucha impresión al cardenal. Ese día, prometió hacer todo para conseguir de Pablo VI la proclamación del Apóstol como protector de todos los que, por medio de los Cursillos, habían encontrado su camino de Damasco. Y el cardenal terminó diciendo: « Pablo, el convertido de Damasco, será el centro de interés, del amor de toda la vida del cursillista. A la luz de Cristo, ayudará a resolver todos los problemas y, con su gracia, hará nacer en los corazones el deseo de extender el Reino hasta los confines del mundo». Estas palabras fueron acogidas con una interminable ovación.

El momento tan esperado

58. Cinco meses más tarde, el 14 de Diciembre de 1963, Pablo VI firmaba un decreto pontificio de 27 lineas, redactado en latín y que empezaba así: Viget salubriter, que podríamos traducir con la expresión: « una feliz brotadura...». Uno lee lo siguiente:

Bulle en latin

« En Roma, preso San Pedro, después de madura reflexión y con la plenitud de Nuestra autoridad pontificia, Nombramos y declaramos al bienaventurado apóstol Pablo, patrono celestial delante de Dios del Movimiento de los Cursillos». Paul VI, el 14 de Diciembre de 1963

 

"El pergamino original, escrito a mano (8), fue entregado personalmente a Mons. Hervás por el Nuncio apostólico, Mgr Riberi, que pronunció una corta alocución: « Dije que si San Pablo regresaba, sería cursillista. Pero, he oido decir también que San Pablo es el prototipo del verdadero y auténtico cursillista. Esto quiere decir que en la eminente figura de Pablo, la gente que vivió la experiencia de un Cursillo encontrarán un modelo de vida, de acción y de espiritualidad que necesitarán para mantenerse y progresar en el camino que emprendieron en la manñana de su 4o día».

Las horas oscuras de la persecución contra el MCC eran cosas del pasado. En efecto, Pablo VI, en el decreto, hablaba de los «frutos abundantes producidos por el Movimiento que llenaban de satisfacción a los pastores». El obispo de Cádiz afirmaba que era la primera aprobación oficial del MCC de parte del Vicario de Cristo; el obispo de Lérida no terminaba de proclamar su «alegría indecible por este regalo de la Providencia»; el obispo de Salamanca llegó a decir que este decreto colacaba al MCC en el primer rango de la renovación cristiana empezada por el Concilio.

En forma de conclusión

59.      «Cuando Mons. Riberi entregó el pergamino a Mons. Hervás, terminó con esta simple invocación: San Pablo, patrono de los Cursillos, rogad por nosotros! Mons. Hervás aprovechó para sugerir que todas nuestras reuniones se terminaran por esta corta oración en la cual expresamos nuestra confianza en la intercesión de nuestro protector delante de Dios. Para nosotros, fundadores, que habíamos sufrido tanto a causa del Movimiento, estábamos, con este gesto de Roma, ampliamente recompensados».

__________________

(11) Este pergamino se conserva en el secretariado nacional de España.

Siguiente >